“La escondida” San Pedro, Nuevo León. Blog Itacate.

La Escondida. 

Esta foto que tomé mientras esperaba a una amiga con la que comería en La Escondida de la calle Vasconcelos, en San Pedro, Nuevo León, retrata lo que la gente puede encontrar al visitar cualquiera de sus dos sucursales: elegancia y tradición. 

Nosotros conocíamos la Escondida original, la de Miravalle, siendo uno de nuestros restaurantes favoritos y al saber que tenía un “nuevo hermano”, pensamos que sería bueno ir a conocerlo y ver qué harían en un lugar totalmente distinto al de Miravalle, tan acogedor y tan…¡escondido! Pues esta sucursal está en la colonia del Valle en un centro comercial más bien contemporáneo y de arquitectura más lineal y vanguardista.  Si lo ves desde afuera no te dirá mucho, pero una vez que pasas la puerta principal sentirás la temperatura perfecta, verás una terraza contigua muy agradable, solo separada por una pared de cristal.  Al igual que en Miravalle, el tema de la terraza está muy bien cuidado pues ¿cuántos de nosotros (cuando el clima lo permite) preferimos estar al aire libre, ya sea porque fumamos o porque queremos estar más en contacto con la naturaleza?   

El servicio es muy bueno y el menú apabullante.  Es una carta muy completa, algo tradicional, no se arriesga mucho pero la calidad de los alimentos, la variedad de la cava y los precios, lo colocan como un restaurante de alto perfil.  Nosotros empezamos con un guacamole servido con totopos de maíz de tres colores; queríamos comer un carpaccio de atún, pero nos informaron que no tenían y optamos por uno de salmón.  Además de un chile relleno de cabrito y un filete de huachinango tatemado, que estaban de lo mejor, servido con verduras salteadas en su punto.   De postre pedimos un brownie con helado de vainilla y creme brulle.  Por supuesto un café capuccino para rematar.  La ambientación es de lo mejor e invita a la gente a permanecer y a seguir descubriendo nuevas cosas.  Pude darme cuenta que en la noche hay música en vivo pues justo cuando dejábamos el restaurante empezó un pianista a interpretar música de muy buena selección.   

Aunque es muy distinta una de otra “Escondida”, logran el objetivo de mantenerla acogedora pues no descuidaron detalles en la decoración como el piso de barro, sillas muy cómodas y elegantes y vajilla, cristalería y cubertería de primerísima calidad.  

 No dejen de acudir en su próxima visita a Monterrey, tanto de negocios como familiar.  Les encantará sentarse en un lugar tan cómodo, sobrio, con el clima perfecto y a la vez que no falte (por favor) nuestra entrada favorita en el noreste del país, que el día de hoy es la foto que ilustra mi espera en el restaurante:  tortillitas tostadas en el asador con salsa quemada molcajeteada.  ¿Acaso hay otra? 

 
 
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