La hora de la comida en casa. Blog Itacate

La hora de la comida en casa.

¿Cuáles son las cosas que no han cambiado a lo largo de los últimos cincuenta años, al menos, a la hora de sentarnos a comer en casa?  Esperamos que si alguien revisa  esto dentro de otros cincuenta años las cosas esenciales de esta lista sigan estando vigentes pues al menos en México, como en otros países de Latinoamérica serán puntos a favor a la hora de criar una familia.  ¿No lo creen?

Dependiendo del lugar donde vivimos si es en el Norte del país, será más temprano que en el Centro de país, pero más o menos entre una y media y tres de la tarde empieza la acción y si llegabas a tu casa de la escuela, la mesa ya debía estar puesta, el ritual de lavarse las manos y sentarse en el lugar acostumbrado según tu lugar en la familia.  En la cabecera papá o mamá y los hermanos mayores más cerca de los padres y así hasta la otra cabecera.  Una jarra de agua fresca que en casi todos los hogares era de limón y en otras de naranja, piña o Jamaica o “así”.  La jarra transparente gordita con forma de “jarra” y vasos de vidrio chaparritos y gruesos.  El mantel, sencillo pero limpio y…no se si lo recuerdan pero los individuales no eran tan populares como ahora.  El servilletero, el cesto de las tortillas o canastita del pan y… la salsa.  Al menos en mi casa era la protagonista.  Casi siempre el orden era una sopa “aguada” por lo que había plato extendido y hondo, así como cuchara, tenedor y cuchillo de mesa.  Pero antes de la comida a lo mejor ya le habíamos dado un “llegue” a una tortillita con sal, así del montón, que casi siempre era un kilo y que venían llegando de la tortillería en una servilleta de tela destinada para ese fin.  Todo comenzaba con una sopita de pasta: coditos, fideo, letras o municiones.  A veces de verdura o alguna crema de calabacita o papa.  Enseguida, una porción de carne o pollo, verduritas o arroz que encima podía llevar platanito rebanado.  También muy socorridos, el arroz con pollo en mole; las enfrijoladas o entomatadas con tortitas de papa.  Frijolitos en muchas presentaciones, refritos en bola o en crema.  No se si en su casa pero en la mía de postre, era fruta fresca con algo, lo mejor eran los plátanos con crema o fresas con crema pero casi siempre eran plátanos.  ¡Una gelatina!  Simple, gelatina de cajita o flan de cajita.  Solo variaba el sabor de la cajita.  Una cucharada de cajeta. 

No importa lo que hubiera de comer, lo verdaderamente importante es vernos a la cara con los demás y comentar cómo nos había ido en el día (sin estar revisando nuestro celular, je je, no había)  Tratemos de conservar esta bonita costumbre, si podemos ir diario a casa y comer con los hijos, no lo echen en saco roto.  Esa presencia al tomar los alimentos hace la diferencia.  ¿No lo creen?

 
 
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