Restaurante, “Border Foundry” Laredo, Texas.

Border Foundry

Les cuento la “mera” verdad.  Mis hijas están de vacaciones y decidimos cambiarle un poco a la hora de comer y fuimos al restaurante Border Foundry (yo sin ganas) pues en otras ocasiones que había ido, no me había encantado la experiencia pero pensé “ya cámbiale, ya estuvo bueno, muévete de tu zona de confort”.  Les he contado que me cuesta cruzar el puente internacional y si no es una hamburguesa con papas, no salgo de mis dos restaurantes favoritos.  Esta vez dije, “muy bien, pues vamos al Border Foundry, siempre habrá un buen corte de carne con papas fritas”.  Ya iba predispuesta a tener una experiencia mediocre.  Error.  Llegamos a las 3:30 y desde que entramos vi que algo había cambiado, que lo que veía me gustaba y no sabía decir si habían cambiado las sillas o qué.  Sonaba música ambiental de Frank Sinatra, Louis Armstrong, Michael Bubble y esta música de grandes bandas de Estados Unidos, que en lo personal se me hace de lo mejor que ese país produce.  Pedimos el menú, que me parece que le baja la categoría al lugar pues está plastificado y no proyecta todo lo que el restaurante ofrece.  Tienen mucha variedad sin ser un menú interminable: cordero, res, pollo, pescado, pizzas en horno de leña y me encantó ver fusiones interesantes como un filete en salsa de huitlacoche o filete de bisonte con crema de chipotle; pero hay pato, ancas de rana y opciones de pizza sin gluten para los más delicados.  Nosotros pedimos una crema de nuez y un ceviche de camarón, muy respetables, ¿eh? Yo de plato fuerte pedí un salmón con verduras salteadas y rissotto, el salmón traía una salsa de eneldo perfecta, pues el sabor era discreto y la cantidad de salsa también lo era.  Las verduras estaban en su punto y la vista…espectacular.  Pedimos una ensalada cesar con atún sellado como en ningún lugar lo habíamos comido y un filete de ribeye en sabanita con un empanizado perfecto.  En una de las paradas que hice ahí en el comedor pude ver la cava que tienen y me sorprendió pues está perfectamente montada con humedad y temperatura perfecta y los vinos de muy buena calidad y factura.  Eso ya lo pone por encima de cualquier restaurante en Laredo, Texas.  Y en esas andaba de fisgona y preguntando me enteré de varias cosas:

1.      El restaurante no ha cambiado nada, ni las sillas, ni el piso.  Simplemente que para el lunch no ponen mantel y para la tarde-noche tienen mantel y servilleta de tela que fue lo que me pareció diferente. (Yo dejaría el mantel todo el día, todos los días)

2.      La pasta la hacen ahí.  Si.  Tienen su maquinita y diariamente hacen la pasta, el pan y las pizzas.  ¡Woooow!

3.      Los aderezos y salsas son preparados ahí, es decir, son naturales.

¡Qué gusto da poder asistir a un lugar y tener este tipo de experiencias!

Pues qué les digo, me salí con otra impresión totalmente y ya quiero regresar.  Solo un punto que creo que muchos restaurantes descuidan y creo que si tienes un servicio de primera, buenos vinos, buena comida, excelente ambientación y música…no descuides el café.  ¿Qué tal uno recién hecho con su espumita natural?  Esto ya sería el colmo, ¿no?