Restaurante, “Soluna” San Antonio, Texas. Reseña. Blog Itacate.

Restaurante Soluna
Esta vez tuve la oportunidad de ir a comer por segunda vez al restaurante Soluna, en San Antonio, Texas. Déjenme contarles mi experiencia pues es un prejuicio (cuando menos mío) el de que no se puede comer buena comida mexicana en Estados Unidos, o cerca de la frontera. Yo siempre que voy a un restaurante de comida mexicana en Estados Unidos, me pregunto: “Por qué no pueden hacer totopos con tortilla y aceite como hacemos en México, en vez de poner los de “corn tortilla” de maíz blanco que venden en sam’s o en supermercados o hipermercados de allá? O si consiguen chile tomate y cebolla, ¿por que hacer la salsa “de a tiro” dulce? Bueno, esos fantasmas dejaron de perseguirme desde la primera vez que fui a Soluna. Para empezar, la primera vez fui a cenar y fue toda una experiencia desde el recibidor o lobby, pues hagan de cuenta que están llegando al “zaguán” de una casa de la colonia portales o la doctores en la Ciudad de México. A ver si los puedo ubicar. Llegando hay una puerta de herrería con vidrio de ese que deja pasar la luz pero no ves nada y te reciben en una área con piso de losetas de barro pintadas de verde con blanco, rojo liso, rojo con blanco y azul con rojo y blanco, típicas de las casas del D. F., de los años 50s y 60s, de esos pisos en donde la gente dejaba la mitad de su vida pues debía de estar impecable para que luciera todo lo lindo que es. Macetas con plantas de hojas gigantescas. La música…¿qué esperan de la música de un restaurante mexicano en San Antonio? pues muchos contestarán que de mariachi, ¿no? Pues para nada. La música era mexicana, “pero de Alvaro Carrillo, pero de María de Lourdes, pero de la sonora Santanera”. La comida, pues les cuento que los totopos son originales, las salsas no saben dulces, (tienen una que es con tomate y chile tostados en el comal), y me comí unos tacos de cabrito, súper bien servidos, en tortilla de maíz, suave y muy buena, con guacamole y frijoles a la charra que estaban mejor que buenos, muy buenos. O sea, si van a este restaurante, la ambientación, la música y la comida, los transportará a estar comiendo en la casa de la abuela o de la tía que todos tuvimos en la Capital. También comimos de postre un flan de coco delicioso y tomamos café, más o menos pagamos 25 dls por persona pero no tomamos alcohol. Muy recomendable la experiencia de comer ahí. Yo no conozco a los dueños pero al parecer es de unas personas de Nuevo Laredo y los felicito. Ojalá que muy pronto se animen a poner uno igual por nuestros rumbos. Les auguro un éxito seguro.

Este restaurante está en la zona de Alamo Heights, sobre la calle de Broadway en el número 7959.

 

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