Sopas! Blog Itacate.

Creo que yo podría comer sopa todos los días y no nada más no hartarme sino con mucho gusto pues adoro las sopas.

Este invento que le debemos a los franceses, tiene todas las bondades que nos da la gastronomía, la nutrición, la cultura,  la naturaleza y está presente en todas las etapas de la vida.  ¿Quién no recuerda a su mamá con todo el cariño y su sopita de __________ (lo que ustedes quieran, cada quién llena el espacio en blanco) o la sopita de pollo que nos daban cuando estábamos enfermos de niños y de no tan niños?  O la sopa de la abuela con la que nos recibía los domingos familiares.  ¿Qué me dicen de esas sopas con más carácter como una de mariscos, un gazpacho,  una de cebolla, una vichysoisse o una simple sopa de arroz con un huevo estrellado encima o una de lentejas presente en la historia de aquellas interminables guerras y sus respectivas restricciones de alimentos.

Una sopa puede ser la comida más completa del día y en un solo tiempo.  Súper reconfortante.  Imaginen un caldo de pollo con verduras y arroz.  Contiene todos los grupos de alimentos que una persona debe ingerir diariamente. 

Pero ¿les cuento cuál es la mejor sopa que me he comido jamás?  No se si era el hambre o la expectativa, pero una vez pedí un “caldo de pollo con verduras” en el restaurante de un hotel en Bogotá, Colombia y me transportó hasta el cielo y nada más era caldito clarito con verduras en su punto y pollo desmenuzado pero con un sabor…inigualable: a mantequilla, pero a terciopelo, pero suculenta.  ¿Saben cuál era el secreto? (claro que no me quedé con las ganas y pregunté): Una cucharada de crema agregada al plato ya que está servido, que logra aportar ese sabor aterciopelado que no imaginaba qué era.  Así de simple.  Y entonces me acordé de aquélla sopa de fideo de mi infancia en casa de mi Mamá García*, con una cucharada de mayonesa.  ¡Qué delicia!  Gracias a que escribí esto supe por qué amo las sopas.  Gracias, Mamá, por tantas y tantas sopas.

*Mamá García, es como llamaba yo a mi abuela materna, que según me contaba, me tenía prohibido decirle abuela y menos abuelita.  Lo de García y no Lola, que era su nombre, seguro era para diferenciarla de mi bisabuela que también era Lola y yo suponía que tampoco querría que la llamara abuela y mucho menos bisabuela y además ella era mi mamá Lola.  Pero yo fui su primer nieta y todos mis primos que nacieron después de mi le llamaban también MAMÁ GARCÍA.   Perdón por este abuso al escribir cosas personales pero se la debía a la autora de la mejor sopa de fideo que me he comido, mi abuela que murió este diciembre pasado.

 

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